La violencia es un problema que afecta en general. Si bien se dieron casos de hombres que golpean a sus hijastros e hijastras, también se dan muchas ocasiones donde los que maltratan a los niños que son sus propios hijos.

Lo grave es que son hombres violentos, que golpean con el objetivo de demostrar autoridad, control y dominio. Es una manera de generar una dependencia por parte de la víctima.

Si bien en la Dirección de Familia y Minoridad recibimos muchas denuncias de hombres violentos, por lo general la mujer es la que no se atreve a pedir ayuda. Con frecuencia se da el caso de víctimas que se sienten indefensas y desamparadas, que no pueden cortar el lazo con el hombre. Ellas mismas son víctimas de violencia, pues tienen miedo. Además, como convivieron desde siempre con este tipo de episodios, los ven como algo natural.

En cuanto a las secuelas que ocasionan este tipo de hechos, no existe una ley universal para tratar a las personas víctimas de la violencia. Se debe analizar situación por situación; el abordaje se realiza de manera particular.

Claro que la violencia sí deja secuelas en las víctimas. Al ser golpeados con supuestos "fines educativos", los niños no pueden incorporar las leyes e insertarse en el mundo social. Además pueden causar trastornos cognitivos y problemas de aprendizaje.

Se pueden recuperar con una asistencia psicológica adecuada, y para eso trabajamos día a día.